No soy la clase de chica que se queda con EL chico

Holi! Bueno, supongo que estoy escribiendo esto desde lo más profundo de mi ser, tan dentro en donde no odio aceptar que me siento triste, aquella parte de mi que acepta que a veces se siente miserable, confundida y sola.

Soy un ser humano, escribí una tesis sobre parejas, vivo y muero por el anime shoujo y el manga, me encantan las películas de amor y las novelas románticas son mi género favorito; podría decirse que tengo demasiados estímulos sobre lo que sería un ideal romántico, los discursos amorosos son tantos y tan variados en mi día a día que me hacen replantearme: ¿Qué es en realidad lo que espero de una pareja?

Sonará algo revuelto, pero sólo espero a alguien que no me haga sentir sola, pero que aun así no sea lo único en su vida. Una persona individual, que no busque fundir toda su vida con la mía, sino compartir la vida. 

Lo he pensado en distintas ocasiones y cada vez estoy más segura de ello: No soy la clase de chica que se queda con EL chico. 

Cuando alguien de verdad me interesa, la vida se encarga de decirme de mil y un maneras que JAMÁS podré estar con él, que no es para mi. No me malinterpreten, ésto no es una queja hacia aquella magia espiritual que rodea la existencia de las personas, simplemente es algo que sucede y estoy segura de que no sólo a mi.

Son pocas veces en las que realmente me ha interesado un chico, al grado de “jugármela”, perder el orgullo y hasta la dignidad porque eso sucede cuando de verdad te interesa que alguien se mantenga en tu vida, sin embargo siempre me he terminado por reprocharme por esas acciones, eso si, sin arrepentirme nunca pues sé que fue lo que desee en su momento y así tengo presente que no quedó en mi el no haber hecho de todo.

Cabe aclarar que no soy la chica más linda del planeta, no tengo el carácter más dulce o divertido, tampoco soy tan relajada como me gustaría serlo, tengo millones de defectos como cualquier persona, soy total y completamente ordinaria con algunos gustos raros. Sé que no vendrá Robert Downey Jr. a pedir mi mano, pero un chico que para variar me llame la atención y que sea mutuo no estaría mal, todos tenemos necesidades como comer, beber, dormir; y el sentirse amado también es una de ellas.

Sé de personas que tuvieron el amor en sus manos y lo dejaron ir, que desaprovecharon toda oportunidad de poder estar con quien correspondía a sus sentimientos y no le tomaron importancia. Tampoco voy a decir que no he desaprovechado oportunidades porque claro que he conocido a muchas personas maravillosas, pero si simplemente no lo he intentado es porque no sentía que fueran eran para mi y estoy segura de que yo no era para ellos.

Me gusta pensar que algún día llegará alguien que me haga cambiar de parecer, con quien pueda decir “valió la pena la espera”, que me tome en serio y que disfrute de mi compañía tanto como yo disfrutaré la de él, quien me pregunte siempre cómo me fue hoy sin tener que decirlo sin que me lo pida. Alguien que me haga sentir especial… que me haga sentir que SI soy el tipo de chica que se queda con el chico.

Desafortunadamente llevo mucho tiempo esperándolo. Sé que no tanto como otras personas, pero lo suficiente como para darme cuenta que no es cualquier persona que pase frente a mi y me diga que me veo bien hoy o que me invite al cine.

He aprendido estas cosas a la mala. Se dice que si tu quieres puedes enamorar a cualquiera, que el amor puede nacer de cualquier lugar y… no, no es cierto. El amor viene de algún punto en el que la otra persona deja un pedacito de ella en tí y viceversa, claro que puedes amar sin ser correspondido pero no puedes obligar a alguien a que te quiera por mucho que lo intentes y demuestres que mereces una oportunidad. A la fuerza ni los zapatos.

No mendigar amor, jamás de los jamases. Si alguien te va querer que sea bien y no como postre, plato de segunda mesa, para un ratito, como arrocito en bajo que lo caliento cuando yo quiero, no. Mereces el paquete completo y si no está disponible grábate esto: NO ES PARA TI. No vales menos que lo mejor. 

Las personas no cambian. Es común querer ayudar a las personas que nos interesan cuando tienen algún problema, actitud negativa, pensamiento deprimente, adicción; sea cual sea la situación. La mayoría de las veces no depende de uno como pareja (si es que se llega a serlo) depende de esa persona y ya. Si ella no quiere cambiar para su propio bien ¿Qué me hace pensar que POR MI lo hará? Claro, hay sus excepciones, pero para alguien como yo que nunca se queda con el chico, ¿Por qué habría de ser de ser diferente?

Es gracioso para mi otra parte, verme tan devastada por ratos, deprimida por este tipo de situaciones cuando yo misma sé que de amor no se muere y que una pareja no lo es todo en la vida. Sin embargo como dije al principio soy un ser humano y puedo sentirme todo lo miserable que quiera cuando quiera, pero no se me está permitido dejarme caer por nada. 

Disfrutar de esa tristeza de no tener en quien depositar todo el cariño acumulado que llevo dentro es parte de lo que me hace ser como soy, me gusta como soy y no deseo cambiar. Siempre que estoy así de deprimida en mal plan, me abrazo, me digo a mi misma que todo estará bien y que ahorita puedo sufrir todo lo que quiera pero mañana estaré con una sonrisa en mi rostro porque estas situaciones son pasajeras y no son graves. Siempre hay nuevas y bonitas razones para reír todos los días, además, quiero que Tú me conozcas sonriendo.

El texto de arriba es algo que escribí hace 10 años, concuerdo con muchas cosas, otras no tanto. Ya no tengo estos momentos donde me siento miserable, realmente aprendí a desfogar mi amor y cariño con las personitas que me rodean por lo que ya no me asfixio de amor intentando tener una única persona a quién darle todo mi yo cursi.

Tampoco pienso que “no soy la excepción” porque he vivido muchos momentos de lucky girl, me he enamorado terriblemente, he tenido crushes correspondidos y no correspondidos, incluso me llegaron a diagnosticar el “Síndrome del corazón roto” con la última relación que tuve. Así que he vivido el amor con todas mis ganas.

Actualmente tengo seis años soltera; los últimos tres llenos de paz interior, terapia y mucha deconstrucción. Cada día descubro mejores herramientas para relacionarme con los demás y sobre todo, me amo y ya no estoy “esperando” a que ese alguien llegue para amarme como sé que me lo merezco. Recuérden que hay que HACER las cosas, no solo intentarlas… ÁMENSE no solo lo intenten 😉

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *