
La he visto muchas veces, simplemente es de las cosas más perfectas que mis ojos han apreciado. Podría decir mil cosas de tu sonrisa: es hermosa, preciosa, bella, linda, blanca, brillante, profunda, calmada y al mismo tiempo explosiva, tan segura que desborda confianza, alegre, genial, contagiosa hasta la última gota y única. Puedo seguir, en serio… pero fue suficiente por esta noche.
La siguiente noche
Tal vez exagere, pero las personas que te hicieron, combinaron muy bien esas mejillas relucientes con semejantes perlas bucales. Es el tipo de sonrisa que quieres provocar en alguien y que mueve el mundo entero, pero tu logras hacerla sin esfuerzo alguno. Un tipo de sonrisa que hace juntar las manos frente al rostro para ocultar el sonrojo que tus labios en contraste perfecto con tus dientes logran.
Saber que le dedicas a otra persona esa hermosa sonrisa que tienes hace sentir celos de aquel ser humano afortunado de recibirla. Me matan las ganas de provocar esa reacción en ti.
Es increíble, como si todas las sonrisas que he visto nunca me hubieran hecho llegar a tal grado de éxtasis visual, ese acto reflejo de sonreír al ver tu sonrisa significa más que corresponder o imitar, más que solo ser amable, ese cosquilleo que surge en mi al verla es simplemente inexplicable y me hace no querer parar de observarla.
Mis dedos siguen escribiendo aunque ya deje de tenerla frente a mi, sigo procesando todo lo que me hizo sentir con verla solo unos momentos, y aunque suene patéticamente trillado e irreal: “mi corazón” no deja de querer seguir sintiendo esa presión que tanta satisfacción le brindó la mágica curva que aparece en tu rostro.
Quisiese verla en distintas circunstancias, en una carcajada, la tímida sonrisa que aparecería al estar nervioso, cómo se torcería al forzarla en una situación ansiosa o la que haces al ver llegar a alguien que te importa mucho. Ésta última me parece la más codiciada de las situaciones, el día que llegue a provocar esa sonrisa solo con mi presencia, te enseño esto que escribí pensando en ti. (Spoiler: no sucedió)
Me encanta la sensación de poder observarte sin sentir la presión de hablarte, solo con verte llenas mis ojos de felicidad, me haces sentir que todo se puede hacer realidad y no hablo de algo entre tu y yo, hablo en general: los sueños, las metas, me das una inspiración gigantesca y me haces pensar demasiado en cosas bellas que antes no salían tan fácil.
Eres una musa para mis ojos, la razón por la que veo colores en donde no los hay, te recuerdo con esa sonrisa brillante y las emociones explotan dentro de mí sin siquiera conocerte, porque eso es lo que eres y quiero que sigas siendo: solo el objeto que ilumina mis días al cruzar mis pupilas con preciosa tu sonrisa.
Tienes una belleza que no cualquiera puede ver, algo que llama mi atención y que me impide despegar los ojos al verte andar. Lo que tu me provocas no es una atracción amorosa o sexual. Es algo que mueve mi ser, que no me permite seguir sin verte por ahí con eso que te caracteriza, que si me preguntas no podría explicar nunca.
Estoy segura de que si vieras todo lo que he escrito, no creerías que es para ti, pero efectivamente tú has hecho posible todas estas palabras.
Texto escrito el 19 de octubre de 2015 con actualizaciones de redacción y ortografía.
En 2026 sigo siendo fan de las sonrisas lindas, el chico que fue mi musa durante la universidad ya pasó a la historia, pero he conocido y disfrutado de tantas sonrisas hermosas que la verdad no lo extraño para nada. Aún creo que la sonrisa de una persona es su mejor carta de presentación y de vez en cuando alguna que otra me hace sentir maripositas en la barriguita y me permite soñar con poder ser yo la que la provoque.
